En el marco desolador del campo de concentración de Auschwitz, el sanguinario oficial médico de las SS, Josef Mengele, comienza a sufrir una aguda y paralizante dolencia estomacal que lo tortura sin tregua. Desesperado por encontrar una cura a su malestar, decide recurrir contra todo pronóstico a la mente de un psiquiatra judío prisionero en el mismo lugar. Ese recluido es nada menos que Viktor Frankl, el afamado y brillante médico especialista vienés cuya identidad lo convirtió en víctima de una despiadada redada de la Gestapo.
Lo que en un principio comienza como una consulta médica para aliviar el cuerpo, se transforma rápidamente en un fascinante y tenso duelo de personalidades. A través del proceso terapéutico, la palabra se convierte en el campo de batalla donde la fragilidad, la perversió e inevitablemente la dignidad se enfrentan cara a cara. En medio de ese cruce asfixiante, la obra va desmontando las capas del opresor para revelar quién es realmente la persona detrás de la figura implacable de Mengele.
Con un ritmo dramático de enorme carga emocional y sostenido por una tensión permanente, la historia sumerge al espectador en una de las confrontaciones humanas y filosóficas más profundas de la escena teatral. El relato conduce la trama con maestría hasta coronarla con un final tan sorpresivo como conmovedor, dejando al descubierto la luz que puede emerger aun en los momentos más oscuros.