Dicen que una música se siente al instante o no la sentirás nunca. Como un flechazo. Te atrapa y te seduce para que te quedes con ella, o simplemente te deja indiferente. Esta segunda opción no es viable con Tiza.
Dicen que una música se siente al instante o no la sentirás nunca. Como un flechazo. Te atrapa y te seduce para que te quedes con ella, o simplemente te deja indiferente. Esta segunda opción no es viable con Tiza. Ella guarda modestamente tras sus espaldas las lanzas del proyectil cuyas puntas embadurna de arte, calidad, y sentimiento. El efecto es inmediato, en el momento en que se sube al escenario y hace temblar por vez primera las membranas de los bafles. Polifacética, polivalente, polisémica... Tiza se hace a sí misma cada día un poquito más grande.