Qué hacer en Río de Janeiro: La guía definitiva para viajar a Brasil

Visitá la Cidade Maravilhosa

Río de Janeiro no es solo una ciudad con mar; es una geografía imposible donde la selva tropical se mete entre los edificios y los morros caen directo al Atlántico. Esa mezcla de caos urbano y naturaleza exuberante genera una energía que te atrapa apenas bajás del avión.

El desafío al visitar la «Cidade Maravilhosa» es priorizar, porque la lista de pendientes crece rápido y el tiempo vuela. Por eso armamos esta guía con todo lo que hacer en Río de Janeiro, desde los íconos mundiales hasta esas escapadas cercanas que te van a dejar con la boca abierta, llueva o truene.

Cristo Redentor y Pan de Azúcar: Los íconos que tenés que ver

Empecemos por lo innegociable. Subir al Cristo Redentor es una experiencia completa que incluye atravesar el Parque Nacional de Tijuca, idealmente en el famoso «Trem do Corcovado». Desde la cima, a 710 metros, vas a tener la panorámica definitiva de la ciudad y entenderás por qué este paisaje es Patrimonio de la Humanidad.

El otro gigante es el Pan de Azúcar, en el barrio de Urca. La subida se hace en dos tramos a través del teleférico o «bondinho», regalándote vistas increíbles de la Bahía de Guanabara. Un consejo de experto es coordinar tu visita para el final de la tarde; ver el atardecer desde las alturas es un espectáculo visual impactante.

Copacabana e Ipanema: Mucho más que arena y mar

Copacabana es el corazón latente del turismo carioca y caminar por su vereda de ondas blancas y negras es un ritual sagrado. Acá la playa cuenta con cientos de quioscos para tomar algo mientras observás el movimiento constante.

Cruzando hacia Ipanema y Leblon, la atmósfera se vuelve un poco más moderna y sofisticada, marcada por los puestos de salvavidas que definen al público. El plan imperdible acá sucede al caer la tarde en la Pedra do Arpoador, donde se aplaude la puesta del sol.

El Maracanã: Territorio sagrado del fútbol

Para nosotros, los argentinos, visitar el Estadio Maracanã trasciende cualquier rivalidad; es pisar suelo sagrado de la historia del deporte. Aunque no vayas a ver un partido, el tour guiado por el estadio vale la pena para recorrer el museo con reliquias y entender la magnitud de este coloso mundial.

El momento más emocionante es bajar a la zona de vestuarios y salir al campo de juego a través del túnel, sintiendo por un segundo lo que viven los jugadores. Poder sentarse en el banco de suplentes y ver la inmensidad de las tribunas desde el césped te da una perspectiva única que emociona a cualquier fanático.

Santa Teresa y Lapa: El alma bohemia y la samba

Si querés conectar con la parte artística, tenés que subir a los cerros de Santa Teresa, un barrio que conserva aires coloniales y calles empedradas. Es el lugar ideal para pasear en el «bondinho» amarillo, visitar atelieres y almorzar una feijoada.

Bajando de los cerros llegás a Lapa, el epicentro de la bohemia nocturna y hogar de la famosa Escalera de Selarón con sus azulejos de colores. De noche, este es el barrio indiscutido para escuchar samba en vivo;  Te recomendamos visitar Rio Scenarium.

Días nublados y cultura: Museos y el "Mañana"

A veces el clima tropical juega una mala pasada, pero hay mucho que hacer en Río de Janeiro si llueve. La renovada zona portuaria alberga el Museo del Mañana (Museu do Amanhã), una obra futurista de Santiago Calatrava ideal para refugiarse y reflexionar sobre la sustentabilidad y el planeta.

Otra excelente opción para un día gris, especialmente si vas con chicos, es el AquaRio, el acuario marino más grande de Sudamérica con su túnel de tiburones. Y si buscás algo más clásico, una merienda en la histórica Confeitaria Colombo del centro es un viaje directo a la Belle Époque carioca.

Escapadas cercanas: El "Caribe" está a un paso

Si te quedás una semana, te recomendamos reservar un día completo para buscar el «Caribe brasileño» en Arraial do Cabo, a unas tres horas al norte. Las excursiones en barco te llevan a playas de arenas blanquísimas y un mar turquesa intenso que difícilmente encuentres en la capital.

Otra opción espectacular hacia el sur es la zona de Angra dos Reis e Ilha Grande, un archipiélago de vegetación y aguas verde esmeralda. Estas escapadas son perfectas para hacer snorkel, nadar con peces y desconectar del ritmo acelerado de la metrópolis en contacto con la naturaleza pura.

Datos útiles para moverte por la ciudad

Para que tu experiencia sea fluida y segura, tené en cuenta estos consejos prácticos antes de salir a recorrer:

  • Seguridad: Como en toda gran ciudad, el sentido común es clave. Evitá caminar por calles desoladas de noche, no lleves objetos de valor a la playa (dejá el pasaporte en el hotel) y movete siempre atento a tu entorno.
  • Transporte: El Metro de Río es limpio, seguro y tiene aire acondicionado (fundamental en verano). Conecta súper bien la Zona Sur con el Centro y el Maracanã. Para la noche, Uber funciona excelente y es muy económico.
  • Clima y Ropa: El calor de enero y febrero puede ser intenso, así que la ropa liviana y el protector solar son obligatorios. Si viajás en invierno (de junio a agosto), las noches refrescan, así que llevá algún abrigo liviano.

El ritmo de Río te queda para siempre

Río es intensa, ruidosa y te llena de energía. Es un destino donde siempre vas a encontrar un plan nuevo, ya sea aplaudiendo el atardecer en Ipanema, gritando un gol imaginario en el Maracanã o maravillándote con la arquitectura del futuro.

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